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La pericial médica, Artículos y entrevistas  Dr. Superby

 

 

 

EL MIRADOR (DE JUAN GÉRVAS): LUMBAR Y PATRIMONIAL

 



 

Madrid 29/06/2009

 

Dos hechos distintos, un artículo en la revista 'Spine' y una sentencia del Tribunal Supremo, llevan a Juan Gérvas a una reflexión que, partiendo de la categoría ('lex artis' ó 'lex artis ad hoc'), llega a la anécdota, las situaciones concretas derivadas de actuaciones no sujetas a tales principios.

Juan Gervás

 

 

En los tribunales se emplea con frecuencia el término 'lex artis', que se refiere a la realización del trabajo médico de acuerdo con lo que admite como habitual en cada caso. La 'lex artis' alude tanto a la formación y especialidad del profesional como al caso del paciente, al acto en sí de la prestación de la atención y a las circunstancias endógenas y exógenas que pueden intervenir, como la forma en que se organizan los servicios.

 

Los jueces esperan que la actuación médica sea acorde con la 'lex artis', aunque además exigen que la alternativa elegida sea la apropiada a todas las circunstancias citadas. Es decir, hablan de la 'lex artis ad hoc', pues en Medicina hay mucho de arte, de adaptación al caso y a las circunstancias, y suele haber alternativas distintas entre las que el médico ha de elegir la apropiada a la situación. No basta con el trabajo acorde con la 'lex artis'; es necesario trabajar bien de acuerdo a la mejor alternativa posible, 'lex artis ad hoc'.


 


Prudencia y diligencia



Lo que esperan los jueces y la sociedad es un buen resultado en salud, pero no milagros. Es decir, las reclamaciones y los juicios no se sustentan por la ausencia de los resultados esperados, sino porque las cosas no se hicieron según lo prudente y lo diligente. Los milagros no entran en la cartera de servicios de las instituciones sanitarias, sino en la de algunas organizaciones religiosas. Nadie puede garantizar en Sanidad el resultado esperado, pero se puede garantizar una atención prudente y diligente, que habitualmente logra el resultado esperado, la mejora de la salud.

Lo que exigen los jueces y la sociedad es una prestación de servicios médicos acorde con lo que se sabe, y lo que mejor se puede hacer en el caso y situación concreta ('lex artis' y 'lex artis ad hoc'). El contrato médico-paciente es de una prestación de servicios y lo exigible es que atienda cada caso con prudencia y diligencia. En general, se suele obtener así un buen resultado en salud, pero dicho resultado no es exigible.

 

Is the spine field a mine field?



Ésta es la pregunta retórica que da título a un excelente artículo publicado en la revista 'Spine'. Lo firman ocho autores, incluyendo dos españoles (Kovacs, de Palma de Mallorca, y Urrutia, de Barcelona). A la pregunta de si es la espalda una mina, dan respuesta positiva después de examinar las múltiples técnicas introducidas para el tratamiento del dolor de espalda que no tienen fundamento científico y sí graves efectos secundarios, especialmente dejar al paciente con o sin dolor de espalda, pero en la silla de ruedas. Para cierta industria tecnológica, y ciertos profesionales, la espalda es una mina de generación de ingresos, pero para los pacientes puede ser una trampa. De ahí que sugieran un mayor control, antes de la introducción de nuevas técnicas (y el seguimiento de los efectos adversos después de su introducción).

Como concluyen: "una vez abierta la lámpara, se escapa el genio y es imposible reintroducirlo". La consecuencia final es una epidemia moderna de inválidos por causa médica, por imprudencia en el diagnóstico y tratamiento del vulgar y simple dolor de espalda.



Responsabilidad patrimonial de MUFACE

El Tribunal Supremo dictó sentencia el 24 de mayo de 2009 sobre una reclamación de una paciente intervenida de lumbalgia con laminectomía de T10 a L5, con resultado de paraplejia y gran invalidez, pues la minusvalía conlleva necesitar a un tercero para las actividades de la vida diaria, además del desplazamiento en silla de ruedas. Fue ponente de la Sala de lo Contencioso Margarita Robles Fernández. La paciente se llama Leticia, y el neurocirujano Leonardo. La intervención se llevó a cabo en la Clínica de la Milagrosa, en Madrid. La paciente reclamaba 75 millones de pesetas (la intervención se realizó antes de la entrada del euro) a MUFACE, pues es mutualista de la misma. MUFACE se negó a la indemnización, pues Leticia había elegido ADESLAS, con la que había concertado MUFACE la atención, exigiendo que la prestación de servicios por médicos privados la desligase de las correspondientes reclamaciones.

El Tribunal Supremo reconoce que la atención no se prestó según la 'lex artis ad hoc', lo que justifica la compensación por los daños. Y condena a MUFACE al pago de la indemnización. Además, la sentencia recuerda otra previa similar sobre ISFAS y ASISA, en que dejó claro que la responsabilidad patrimonial en estos casos es del Estado, de la organización sanitaria pública (MUFACE, ISFAS) que contrata a entidades privadas para la prestación de servicios.

En corto y por derecho, que la indemnización por el mal trabajo de un neurocirujano privado en una clínica privada contratado por una aseguradora privada la pagará el Estado, la pagaremos todos los españoles. Y que las aseguradoras privadas no tienen en estos casos responsabilidad patrimonial. Por esos agujeros se va a los baños el río de nuestro dinero. ¿Qué dirá Hacienda?

Juan Gérvas es Médico General Rural y promotor del Grupo CESCA

 

 

Fuente:  Diariomedico.com

 

 

 

 

www.periciamedica.es

   

 

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