Pericia Médica - Negligencia médica  - Mala praxis  -  Lex artis  -  Peritaje medico

  • Presentación
  • Dr. Superby
  • Lo más leído
  • Responsabilidad
médica
  • Prensa
  • Enlaces de
interés
  • Contacto
 
INICIO BÚSQUEDAS EN EL SITIO CONTACTO MÓVIL

 

 

La pericial médica, Artículos y entrevistas  Dr. Superby

 

 

 

Farmacología social: el ciclo de vida de un medicamento en su hábitat

 

 

La farmacología social, en el sentido más amplio del término, consiste en el estudio de un producto farmacéutico (comercializado) en una sociedad moderna. En otras palabras, esta disciplina abarcaría el conocimiento de cómo la sociedad hace uso de los medicamentos.


Pero para llegar a esta concepción debemos saber apreciar el entorno social y profesional del medicamento en un mundo globalizado. Desde la perspectiva del profesional sanitario, como una herramienta sofisticada en su desarrollo pero imprescindible en el quehacer diario para curar y aliviar a la persona enferma. Sin embargo, el medicamento pertenece hoy en día al ciudadano, que es quien reclama más calidad de vida y bienestar. No solo se trata de prevenir y curar enfermedades importantes, sino también de aquellas necesidades relacionadas con su higiene, su apariencia personal o estética, o bien de aminorar cualquier leve sufrimiento, para disfrutar con plenitud su vida.

Pues bien, la farmacología social forma parte de aquellos múltiples términos donde se concatena la sociedad y la salud (medicina social, psicología social, comportamiento social, seguridad social, gerontología social, etc.), pero con el valor añadido de ser una disciplina con entidad, objetivos y métodos de investigación propios, como veremos posteriormente. En su primer atisbo, sobre la década de los 50 en Estados Unidos, la farmacología social estaba ligada a las consecuencias sociales de la drogadicción (narcóticos, barbitúricos, psicofármacos). Un aspecto que en la actualidad solamente constituye una parte de la farmacología social que preconizamos. Con la publicación del libro multiautor “Clinical and Social Pharmacology: Postmarketing Period” de 1985 (J.L.Alloza, editor; Editio Cantor, Aulendorf, Alemania), se establecen las bases que hoy estamos potenciando.
 


Una “jungla” de factores culturales y sociales

Y es que el periodo de comercialización de los medicamentos difiere sustancialmente del proceso que ha tenido lugar anteriormente. Por ejemplo, en los ensayos clínicos realizados durante la fase de desarrollo de un medicamento, las restricciones de selección de pacientes, su número limitado de participantes, y el rigor científico establecido, no tiene parangón con lo que sucede cuando el medicamento se comercializa y se expone al gran número de variables pendientes de conocer, como las que conviven en el nuevo hábitat, en una “jungla” de factores que se interfieren y relacionan fuera del control de los ensayos clínicos mencionados.

El medicamento comercializado, su aspecto externo y contenidos, tanto en el cartonaje como en el prospecto, debe de ser analizado ampliamente ya que intervienen multitud de factores culturales y sociales en su utilización. Desde el concepto de salud e higiene, pasando por la capacidad de entendimiento del usuario, a criterios vagamente establecidos donde el usuario no formado puede pensar que dicho medicamento es “efectivo y seguro”; o bien, pretender que los pacientes respondan como el “promedio” de los que han participado en ensayos clínicos controlados.

Tenemos que tener en cuenta que el paciente o el usuario puede no tomar el medicamento que el médico le prescribió, o no seguir sus instrucciones (incumplimiento terapéutico), o tomar la dosis equivocada, con intervalos erróneos, y durante un tiempo inadecuado; o bien, tomar una medicación concomitante (fitoterapia, EFPs, etc.). Asimismo, el paciente puede que no haya entendido bien al médico porque tiene sordera, alteraciones visuales, o vive solo, o es un anciano, o también porque toma alcohol, psicofármacos, o productos que producen drogodependencias.

Dicho esto, la farmacología social tiene por objetivo el medicamento comercializado, envuelto en los objetivos de la salud pública y por tanto, está íntimamente relacionada con el individuo y la sociedad. Si la representáramos en un triángulo equilátero, estaría el medicamento en el centro, y en los vértices la Administración, la industria farmacéutica y los profesionales sanitarios. El paciente aparecería con mayor peso para la Administración, seguido de los médicos, y la industria. Todo ello en un entorno que es la sociedad.

La farmacología social no es exclusiva de unos pocos, o del farmacólogo social, sino que incluye a multitud de profesiones que directamente o indirectamente tienen que ver con el medicamento: médicos, especialistas, veterinarios, farmacéuticos, enfermeras, farmacólogos, académicos, sociólogos, legisladores, economistas, periodistas, políticos, trabajadores sociales, biólogos, consumidores, epidemiólogos, informáticos, educadores, psicólogos, expertos de la industria farmacéutica, estadísticos, etc.

La farmacología social no aborda ni la gestión de la atención médica (“managed care”) ni la salud mental o del comportamiento. Ni tampoco es exclusivamente, auque si pertenecen a una parte, los problemas de la drogadicción, la gestión de la salud, la “farmacovigilancia”, o la atención farmacéutica.
 


Investigación de los medicamentos en la vida real

Hemos de entender la farmacología social como la evaluación de las consecuencias sociales de la exposición a medicamentos por el individuo. La investigación permanente de cómo se utilizan los medicamentos para obtener un conocimiento del valor añadido que aportan los medicamentos. El análisis de los factores sociales que explican cómo se utilizan los medicamentos fuera de la estructura sanitaria. En definitiva, un análisis permanente de la relación entre la industria, la Administración, los profesionales sanitarios y la sociedad.

Por lo tanto, la farmacología social consiste en la investigación del medicamento en la vida real que éste tiene, evaluando sus consecuencias para la sociedad y el paciente, la administración, la prestación de cuidados médicos, y los manufacturadores. Como ciencia, se entiende como un sistema integrador entre los distintos profesionales, que mide el efecto y las consecuencias de los determinantes más importantes del uso de medicamentos, con sus interacciones y dentro de un entorno especializado. Afecta a la gestión de los medicamentos comercializados, de tal manera que maximiza sus beneficios (efectividad) y minimiza sus efectos negativos (seguridad) y consecuencias económicas. Particularmente potencia la eficiencia.

En definitiva, la farmacología social es interdisciplinar. A efectos de crear una clara diferenciación con la “atención farmacéutica” (farmacéuticos), ésta última es un escalón de los múltiples que tiene la farmacología social. La atención farmacéutica es también farmacología social, pero no a la inversa.

Esta nueva disciplina estudia el fármaco comercializado (medicamento) en una sociedad plural y en una estructura multidisciplinar. La farmacología social responde a nuevas demandas sociales, y genera por otra parte un mecanismo de alerta. Estimula la investigación de los medicamentos en su vida real, e interpreta el ciclo de vida de un medicamento en su hábitat.
 

 

 


José Luis Alloza
Departamento de Farmacología Facultad de Medicina
Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

 

 

Fuente:  AZPrensa

 

 

         

 

 

www.periciamedica.es

   

 

Diseño web y Posicionamiento SEO  Otros trabajos de diseño web