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Notificación de errores, el gran reto en calidad

Jueves, 10 de abril de 2008 

NORMATIVA

DIARIO MEDICO 9

De izda. a dcha.: Joaquim Bañeres, Alfonso Atela, Alberto Pardo y Rogelio Altisent durante el debate celebrado en la sede de DIARIO MÉDICO. FOTOS: JOSE LUIS PINDADO

 

LA FORMACIÓN Y LA INDEMNIDAD DEL PROFESIONAL SON CLAVES PARA LA IMPLANTACIÓN DE UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN DE INCIDENCIAS


Notificación de errores, el gran reto en calidad

 

La gestión de riesgos sanitarios está íntimamente ligada a la calidad asistencial
y a la seguridad del paciente, convirtiéndose en el nuevo reto para la Administración sanitaria. En este campo la notificación de riesgos por
 

parte del médico juega un papel fundamental, pero la creación de un sistema de comunicación exige previamente la implantación de una cultura ética en los profesionales y un respaldo legal para proteger al notificante.

❚ Marta Esteban


Los estudios estadísticos sobre riesgos sanitarios, ya sean por errores médicos, causas estructurales o materialización de daños previsibles suelen ser frecuentes, pero no lo es la implicación de los profesionales en la comunicación de los incidentes detectados o en los que ha formado parte. Que el reconocimiento de errores médicos afectaría positivamente a la calidad asistencial es obvio, pero ¿le falta al médico formación en gestión de riesgos? ¿Qué papel debe jugar la Administración en la implantación de los sistemas de notificación de errores?

DIARIO MÉDICO ha reunido a Rogelio Altisent, presidente de la Comisión de Deontología de la Organización Médica Colegial; Alfonso Atela, letrado del Colegio de Médicos de Vizcaya; Joaquim Bañeres, subdirector general del instituto Avedis Donabedian, y Alberto Pardo, subdirector general de Calidad de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, para analizar la gestión de riesgos desde el punto de vista ético, legal y de calidad asistencial.


¿Debería el médico reconocer su error?


Atela: Los Estatutos de la Organización

La calidad no sólo exige la notificación del error médico sino también la detección de las situaciones de riesgo que se pueden prevenir y corregir

 Médica Colegial y la Ley de Ordenación
de las Profesiones Sanitarias imponen al médico la obligación de servir a la sociedad, velar por el interés del paciente y cumplir el código de ética y deontología.

ALFONSO ATELA

Quien comunica su error puede
legalmente negarse a que se use esa
información en vía judicial

Una vez que se produce el problema, por ejemplo el olvido de material quirúrgico en el enfermo, es bueno que el facultativo informe al paciente, pero la cuestión cambia a nivel judicial, donde puede haber imputación penal. Como abogado, si hay instancia penal abierta, no seré yo quien le diga al médico que reconozca que ha cometido un error, aunque todo depende del caso.

¿Ayudaría a evitar demandas?

Atela: En el ámbito clínico reconocer un error abiertamente, con corrección y de la forma más humana posible podría evitar futuras demandas, pero si se hace en vía judicial el paciente pedirá una indemnización astronómica.

Altisent: La obligación del médico de poner en evidencia el error cometido por un compañero si se pone en peligro la salud del enfermo es un principio clásico de la ética médica.
Sin embargo, en la gestión de riesgos lo novedoso es la percepción, entendiendo el error no doloso como un accidente que se puede prevenir y evitar. Aquí entra en juego la nueva filosofía de la ética de la prevención en tres niveles: el primario, para evitar que se produzcan; el secundario, en el que hay que detectar el daño que se ha producido el daño para minimizarlo, y el terciario, es decir, gestionando bien los errores identificados.

Pardo: Lo primero es distinguir el error, que es una desviación de la práctica asistencial, de las situaciones de riesgo, que no dan lugar a consecuencias. Si no hay consecuencia no hay daño y sin éste no hay responsabilidad.
 

ROGELIO ALTISENT

La gestión de riesgos debe acogerse
de forma constructiva porque
trabaja con la seguridad del paciente

 

La gestión de riesgos va más allá de lo que es el error médico, pues engloba todas aquellas situaciones en las que se ha actuado o se puede actuar de forma incorrecta. Si en calidad nos centramos sólo en el error estamos dejando muchas situaciones de riesgo que se pueden prevenir.

Bañeres: La misión fundamental de la atención sanitaria es producir el máximo beneficio posible, y cuando hablamos de errores nos referimos a causar daño al paciente, lo cual es una contradicción con la finalidad de la sanidad. La calidad está íntimamente ligada a la seguridad de los pacientes y los dos principales retos de la gestión de riesgos son los sistemas de notificación y la comunicación del error al paciente.

Pardo: Los sistemas de notificación son uno de los grandes retos, pero también es importante saber si debe existir alguna norma que proteja al que comunica situaciones de riesgo. Si el reconocimiento de una incidencia va a producir consecuencias negativas para el comunicante, posiblemente nadie querrá participar. Lo que más le preocupa al personal sanitario es que por el hecho de comunicar algo pueda tener una responsabilidad penal, civil o patrimonial.

Bañeres: Y que la notificación sea un obstáculo al desarrollo profesional.

Altisent: Esa parte legal y normativa es muy

La falta de tiempo no es la causa por la que el médico no notifica los efectos adversos de un
fármaco, sino porque no sabe que es un deber ético

 importante, pero hay una fase previa que es la formación ética, es decir, que haya una cultura de la prevención en los profesionales, gestores y en la sociedad. Me preocupa el tema de la ética de la omisión. Si un médico deja de comunicar mediante las tarjetas amarillas el efecto adverso de un fármaco es difícil que le vayan a exigir responsabilidades. Hay médicos que hacen muchas y otros ninguna. ¿De qué depende? ¿del tiempo que tienen? No, de su actitud ética, de que nadie les ha enseñado que es un deber ético.
El médico debe saber que una sola tarjeta amarilla no tiene por qué producir efectos, pero que si coincide con otras diez similares puede hacer saltar la alarma.
Pardo: Uno de los grandes déficit en el mundo sanitario es la falta de cultura en aspectos que no son técnicos, como la bioética, la calidad y la seguridad del paciente. Cualquier actuación que queramos que sea efectiva en gestión de riesgos tiene que tener una base cultural importante.

¿Quién está implicado en esa formación?

Altisent: Las facultades de medicina, los colegios profesionales, las instituciones sanitarias, entre otras.
A medio plazo podemos promover normas legales que den inmunidad al comunicante, pero a corto plazo esto tiene que estar muy vinculado a los programas de calidad. Deberían realizarse sesiones no sólo para estudiar casos clínicos brillantes, sino también para analizar los errores detectados.
 

Bañeres: Estoy de acuerdo en el tema ético y cultural, pero el aspecto legal también es muy importante, pues en la medida en que haya confianza por parte del profesional esa cultura se podrá implantar y extender.

En Dinamarca se ha desarrollado una ley para proteger al notificante, de forma que no se puede utilizar contra él la información que facilite. Los profesionales se sienten tranquilos y comunican las incidencias.

Atela: No sé si sería necesario estrictamente una norma, pues de lo poco que sé sobre notificación de peligros para el paciente la justicia se ha portado muy bien. Hace tiempo en un centro sanitario se redujo parte del personal de enfermería en una unidad coronaria.

El jefe de la unidad pidió que se cubriesen los
puestos vacantes y como la Administración no le hizo caso acudió al juzgado. La entidad le abrió un expediente que luego fue anulado por el juez, que declaró que nadie puede ser sancionado por velar por el paciente y ejercitar una acción legal.

Pardo: Cuando hablamos de elementos normativos que protejan la comunicación no nos referimos a un sistema de impunidad para el médico. Si un profesional ha cometido un delito o un acto que debe ser sancionado hay otras vías para reprenderlo, pero no se debe utilizar la vía de la comunicación de riesgos y errores, que sirve para mejorar la calidad asistencial de todos.

Atela: Desde el punto de vista legal el médico que ha comunicado un hecho puede negarse a que se utilice esa información en aplicación del derecho a no declarar contra sí mismo.

Pardo: A la formación, la confianza y las leyes que den protección al comunicante debe añadirse un elemento más, que son las actuaciones que se hacen como consecuencia de la comunicación.

ALBERTO PARDO

Las organizaciones excelentes no
son las que cometen menos errores,
sino las que aprenden de ellos

Un elemento que ayuda mucho a comunicar es saber y ver que cuando se notifica algo se actúa en consecuencia. Es la notificación - acción.

Altisent: Además, tampoco hace falta que se trate de grandes errores. A veces ocurren errores porque el paciente no entiende la posología o no sabe qué le estamos diciendo porque su nivel cultural es bajo. No hay que buscar planteamientos complicados, pues hay situaciones diarias donde el campo de mejora es impresionante.

Bañeres: Cuando hablamos de seguridad uno de los datos en los que se suele enfatizar es que en muchos de los incidentes que se producen -algunos hablan del noventa por ciento- son atribuibles a causas sistémicas, organizativas, de coordinación, de comunicación entre los profesionales.

Pardo: En la gestión de riesgos existe la teoría del error individual y la del fallo sistémico. Si un profesional sanitario comete un error que produce un daño, posiblemente otro profesional en idéntica situación cometería el mismo error.
Evidentemente hay que mejorar el sistema, pero si queremos tener una visión sistémica hay que partir de la implantación de una cultura.
Si queremos mejorar el sistema es importante que exista una comunicación de incidentes que producen situaciones de riesgo pero en los que no se han producido daños.

Bañeres: Esas notificaciones tienen un gran valor porque además de quitar dramatismo al asunto al no existir un perjuicio, el hecho tiene la misma genealogía que los incidentes con daño, por lo que se puede aprender muchísimo.
 

JOAQUIM BAÑERES

Si el profesional cuenta con el
respaldo de la Administración,
aumentarán las notificaciones

Altisent: Esa es la visión moderna de la gestión de riesgos. Primero, que cuando hablamos de error hay que pensar más en un accidente que no obedece a negligencia y, segundo, que en ese incidente no sólo interviene el médico, sino un sistema entero. La gestión de riesgos debe entenderse desde una visión positiva, constructiva, preventiva, porque estamos trabajando por la seguridad del paciente.

¿Qué método es mejor para la notificación de los incidentes?

Pardo: El método escogido dependerá de la cultura de la organización donde se quiera implantar. En sanidad no tenemos la costumbre de comunicar, por lo que habrá que adaptar muchísimo los sistemas. Creo mucho en los sistemas de comunicación a nivel local, es decir, los que permiten actuar rápidamente.
Atela: No me atrevería a decir cómo debe ser el sistema, pero sí algunas de sus pautas. Si lo que buscamos es eficacia debería de ser rápido y no estar burocratizado. Además, debería tener una garantía de indemnidad para el notificante y ser adecuado al lugar donde se implante.

Bañeres: En esta cuestión debe haber un pronunciamiento claro de la dirección de los centros, porque si no sería muy difícil implantar cualquier tipo de sistema. En la medida en la que el profesional reciba un respaldo por parte de la Administración y vea que la notificación se ha tratado de forma honesta, las comunicaciones aumentarán.

Altisent: Hace falta que las direcciones de los centros se comprometan en una filosofía de seguridad de los pacientes y eso tiene que realizarse a través de los programas de calidad y se tiene que concretar en las pequeñas unidades asistenciales.
Por ejemplo, con la organización de sesiones
clínicas sobre los errores.

Bañeres: Además, deben ser sesiones donde se analicen también los casos más graves, porque si sólo estudiamos los leves nos podemos encontrar con la pasividad de la Administración.
Cuando pasa algo grave la probabilidad de aprendizaje por parte de los profesionales y de la Administración aumenta.
Pardo: Nosotros hemos creado en la Comunidad de Madrid unidades funcionales en las gerencias de primaria y especializada. Todas tienen un objetivo y una estrategia y utilizan el sistema de comunicación que consideran más adecuado.
A nivel local identifican sus problemas y nos comunican los casos en los que han encontrado actuaciones de mejora que son generalizables.
De esos casos abrimos ficha y los comunicamos al resto de las gerencias para que puedan mejorar. En el futuro habría que tener unidades en todos los centros.

Bañeres: El error es algo esperable, debemos anticiparnos a él y conseguir que los profesionales introduzcan en sus agendas la prevención de los riesgos y la seguridad de los pacientes.

Pardo: Las organizaciones excelentes no son aquéllas que no tienen errores sino las que aprenden de ellos.

CONCLUSIONES

 

 

Alfonso Atela

El reto más importante que tenemos es la
gestión de la seguridad del paciente. Estamos al principio del camino y el enfoque tiene que ser multidisciplinar. El profesional debe asumir el marco ético y legal de que lo principal es el interés del paciente

Rogelio Altisent

La prevención de errores y la gestión de riesgos se fundamentan es la versión más actual del principio ético de no dañar (primum non nocere). Es un terreno en el que hay que cultivar la formación del médico.

 

Alberto Pardo

La asistencia sanitaria que tenemos es segura, pero en calidad siempre queremos mejorar. Hay que saber qué es lo que ocurre, para lo que es necesario identificar y notificar las situaciones de riesgo. Necesitamos que el profesional tenga una base previa en cultura de la calidad, ética y jurídica.

Joaquim Bañeres

Las iniciativas que se están poniendo en marcha implican a la Administración, los profesionales y los pacientes. Una alianza en la que participen esos agentes es una forma eficaz de empezar.

 

Fuente:  http://www.diariomedico.com/documentos/10042008_riesgos_sanitarios.pdf

          

 

 

www.periciamedica.es

   

 

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