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NO SE RESPONDE POR DEJAR UNA GASA SI LA OPERACIÓN SE COMPLICA 


El Juzgado de lo Penal número 11 de Barcelona ha absuelto a dos médicos y a un auxiliar por olvidar dos gasas tras practicar una cesárea. El fallo apela a las dificultades que sobrevinieron en la intervención para justificar una conducta que, en principio, es negligente.

 

Marta Esteban 29/04/2008

 

Dejar material quirúrgico en el interior de un paciente es una actuación negligente, pero no hay responsabilidad del profesional si se produce cuando una intervención se complica. Así se desprende de una sentencia del Juzgado de lo Penal número 11 de Barcelona que absuelve a dos médicos y a un auxiliar de clínica de la demanda de una enferma que tuvo que ser operada para extirparle dos gasas que los cirujanos olvidaron en una cesárea previa.

El expediente judicial desvela que la aparición de una importante hemorragia cuando se realizaba la cesárea hizo que los médicos utilizasen un número de gasas superior a las que en un principio se habían contado. A los cuatro meses la paciente fue reintervenida para la extirpación de dos cuerpos extraños, uno de 6,2 centímetros y otro de 5 centímetros.

Los médicos imputados declararon en el proceso que después del parto la madre sufrió "un tremendo sangrado, una complicación por atonía que no se podía prever y que se controló a base de maniobras como el masaje uterino, la administración de ocitócitos y una sutura en dos capas". Por su parte el auxiliar sostuvo que, tras salir varias veces del quirófano para coger material, preguntó a los cirujanos si estaban recontando las gasas, pero no insistió ante "el impactó de la situación" y al ver que los médicos "estaban intentando controlar la hemorragia".

Sin embargo, los informes periciales aportados son determinantes para resolver el debate judicial. El forense nombrado por el juez califica como "grave" la atonía uterina y advierte que tiene "cierto riesgo para la paciente" y conlleva la posibilidad de "pérdida del útero". Otro de los peritos afirma que "no es correcto el hecho de dejarse dos gasas tras la intervención quirúrgica", pero matiza que cuando hay un sangrado importante y reiterado la actuación quirúrgica es "complicada y hay que utilizar muchas gasas, por lo que es posible dejarse una".
 


Situación inevitable

El juez, que acoge las argumentaciones de los letrados de Ius Estudio Jurídico, representantes de los profesionales en el juicio, descarta cualquier clase de responsabilidad penal, ya que los médicos tuvieron que intervenir ante una "circunstancia anómala" en la que no hubo infracción de lex artis.

El fallo asume los dictámenes de los peritos y declara la absolución porque "la atonía era imprevisible" y pudo elevar el "riesgo de complicaciones durante el recuento de las gasas". Es más, dadas las circunstancias del caso -el auxiliar entrando y saliendo de quirófano, preocupación de los médicos por parar la hemorragia, etc.-, el olvido del material "es un hecho puramente casual".



Jurisdicción penal: la vía más exigente

Muchas demandas por olvido de material quirúrgico se han encauzado a través de los juzgados penales y son pocas las sentencias condenatorias para el médico. La excepcionalidad de la jurisdicción penal es la causa de este ínfimo resultado. Para que un juez condene a un médico en vía penal no es suficiente con probar que ha existido un daño y que el profesional ha sido responsable.

El requisito imprescindible para que haya condena penal es la existencia de una imprudencia, porque de lo contrario se aplica el principio penal in dubio pro reo: en caso de duda se presume la inocencia del facultativo. Además, los jueces añaden un plus de protección para el médico acusado, ya que es necesario que concurra una culpa penal, es decir, una actuación negligente de carácter grave e intensa.

Así lo recuerda la resolución judicial del Juzgado de lo Penal número 11 de Barcelona al aclarar que la culpa del médico que sea grave o leve pueda ser reprochable en esta jurisdicción, pero no así la llamada culpa levísima, que queda fuera de este ámbito jurídico. En cualquier caso, la absolución en vía penal no cierra una posible responsabilidad en la jurisdicción civil, donde los criterios para condenar a los médicos son mucho menos estrictos y más fáciles de probar ante los jueces.

 

Fuente: Diario Médico

 

          

 

 

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